Sabes bien

Sabes bien lo eterno que se me ha hecho el tiempo hasta que finalmente el destino ha consentido en agasajarme, situarte bajo mi cuerpo, iluminar la oscuridad del espíritu con el brillo de tus ojos candentes, singulares, obscenos, capaces de apelar a los más tórridos y osados de los juegos, derrochando descaro, obsequiando libido, subyugándome la consciencia.
En este momento mi vida, me aseguro de no perderte manteniendo sujetas tus muñecas con firmeza, porque el estar dentro de ti me produce tal sensación de bienestar, que suplico al mismísimo Chronos que nunca separe nuestros sexos , que se fundan para siempre, que tus orgasmos no tengan fin, que ríos de semen furioso colmen tus entrañas de ése sabor agridulce que aún se desliza lentamente por la comisura de tus labios.
Son tantas y tantas cosas las que quisiera transmitirte al mismo tiempo, tanto placer que ofrecerte, tantas lágrimas vertidas, tantas horas de lecho vacío, inerte sin tu presencia, océanos nocturnos de nostalgia y ansiedad, alboradas opacas, carentes de matices, absurdas, tan sólo maquilladas por la mágica ensoñación de tu boca entreabierta, suplicante, impúdica.
Con cada acometida, con cada milímetro avanzado hacia el fondo de tu vagina, un nuevo secreto será revelado, no existirá distancia alguna entre nosotros, somos la misma piel.
En cada palpitación de mi sexo, con cada contracción de tu vulva borraremos un ayer, en cada gota de esperma ahogaremos un desengaño. Cambiemos los pesares por jadeos vida mía, los vacíos por suspiros, los temores por lujuria, La pasión, por la pasión.
Eso es cariño, mueve las caderas a mi son, grítame a la cara lo sucia que te sientes, quiero escucharlo, repítelo por favor.. con esa media sonrisa indecente que tatúas en mis retinas, me gusta que me transmitas la satisfacción que te produce saber que no sólo me tienes aprisionado en tu interior, a tu total servicio, sino que además eres capaz de aumentar el calibre de mi pene con sólo mover tus pestañas, y mantener incólume su rigidez a través de un leve suspiro.
Disfruta de ese poder divino, deja que los labios de tu sexo exploten en carcajadas de dicha mientras libero tus manos, apriétame contra ti, clávame las uñas, encájate aún más entre mis muslos, y séllame la boca con un beso , porque en éste momento, sólo tu respirar me apacigua, sólo tu aliento me conforta, estoy en ti mi cielo, salvo tu ser,.. nada existe
El resto es silencio




Comentarios sobre Sabes bien
Gracias, amiga Lerna...