EL BESO Y LA CARICIA *(Libia B. Carciofetti)

Te encontré sin buscarte,
y eso me otorga el derecho de amarte.
Te llamé en mis sueños
y sin pensarlo despertaste .
El letargo en que vivías
se te tornó insoportable.
sumido estabas en tus penas
extendiste los brazos y me apresaste.
Fuiste al llegar a mi vida
como un gas paralizante.
Quedé como obra exhibida
en un museo de arte …
Te paraste frente de mí
y tus ojos ¡ tan penetrantes!
Me hicieron sostener la mirada
ante los ojos de los visitantes.
No duró mucho el hechizo
se entreabrió tu boca y temblaste
me transmitiste tu energía
al momento de tocarte .
¿Que pasó? ¡Dime! ¡Dios mío!
Recuerdo que exclamaste.
Pero ya estábamos cautivos
en esta celda delirante.
Me ondeas a tu ritmo
y eres un potro salvaje
Emprendiendo esta carrera.
Sensual y cautivante.
Susurras música a mi oído
con la maestría de un ángel.
Y mi vientre se convierte
de desierto en un oasis .
Te siento dentro de mí
y ya no quiero que acabes.
Tu sabia me recorre
y mi surco árido se abre …
Me siembras y me riegas
Entonces en mi todo renace
y nos transformamos los dos
en labriegos incansables .
Libia Beatriz Carciofetti // Argentina











No fue noche, no fue día,
fueron susurros apagados por cortinas para el sol,
y suspiros alumbrados por la luna en los cristales.
Fueron besos de alcohol, ardor y sabor a chocolate,
fueron manos ebrias teñidas con color de piel,
de piel perlada, humedecida en el rocío del deseo.
Fue noche larga, fue corto el día,
festín de horas guardadas en el bolsillo de la espera.
Fueron horas prisioneras entre cuerpos apretados
que diluidas y estrujadas en momentos presurosos,
escurrieron como agua por debajo de la puerta
y se fueron sin saberlo entre ocaso y madrugada.
Horas largas, momentos cortos,
tiempo ahorrado poco a poco en el trajín de cada dia,
para girarlo cada tanto en las cuentas del amor,
cualquier dia con su noche en una cama de motel,
contando y alargando los minutos que se encogen
y tratar que no se escondan en los punteros del reloj.
Wisky, piel y chocolate, mezcla fuerte, ardiente y crepitante como fuego,
cóctel de espera y de encuentro en fines de semana,
espíritu de tierra diluido en sumo de grano y sol
con gusto a leche dulce y color-sabor de fruto tropical,
diluido en sudor de pieles excitadas en noche de placer.